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Amor propio en práctica

¿Cuándo fue la última vez que sentiste estrés? Si piensas que nunca has dejado de sentirlo, ¡tranquilo! Recuerda que de manera diaria estamos expuestos a situaciones retadoras, por lo que nuestra respuesta dependerá de cómo estemos preparados para enfrentarlas


Karina Romero. Fotos por Luis Gómez @gomezsufilms


Quiero que explores conmigo que sentir estrés no es malo. Nuestro cuerpo y mente responden a ciertos estímulos que percibimos como desafiantes o amenazantes, ya que es la forma natural y automática que tenemos para mantenernos a salvo y, en situaciones cortas, esta reacción estresante puede ser beneficiosa: se ha registrado que aumenta nuestra concentración, energía y agudeza mental. Sin embargo, si no sabemos manejar bien este tipo de tensiones, puede evolucionar hacia un estado crónico, lo que afecta tanto nuestra salud física como mental.



Entonces, ¿cómo podemos evitar que nuestra mente se sumerja en el caos? La clave radica en la práctica del autocuidado. Esta se convierte en el pilar fundamental para alcanzar un equilibrio saludable en nuestra vida. Involucra que evalúes la posibilidad de hacer un compromiso contigo de adoptar medidas deliberadas, que contribuyan a mantener y mejorar tu bienestar físico, mental y emocional.


En mi experiencia, cuidar de nosotros es un concepto ampliamente reconocido y deseado; pero, contradictoriamente, lo que parece sencillo en teoría se transforma en un desafío real en la práctica. La vida moderna en constante cambio, llena compromisos, responsabilidades y muchas actividades hace que encontrar tiempo para el autocuidado sea una tarea casi imposible. Es como si algunas veces necesitamos sumarle horas a nuestro día, a fin de regalarnos, aunque sea, unos minutos de calma y atención.


Hoy en día, es vital establecer nuevos hábitos y rutinas. Sin embargo, cuando esta idea se presenta en nuestra mente, la traicionera comodidad de lo familiar nos invita a retroceder frente a la perspectiva del cambio. A veces, es como si nos exigiéramos demasiado. En búsqueda de la perfección en nuestras prácticas, puede pasar que nos juzgamos si no alcanzamos los estándares autoimpuestos o, en definitiva, no tenemos idea de qué hacer. Nos convertimos en nuestros propios críticos y dejamos en segundo plano nuestro beneficio: nutrirnos y recargarnos emocionalmente.


Como experta en bienestar, les comparto algunas estrategias de autocuidado que han sido efectivas en mi vida y en la de mis clientes:


  • Realiza acciones simples como meditar y hacer ejercicios de respiración.

  • Si estás listo, profundiza en el autoconocimiento, llevando un journal y cultivando la gratitud diaria.

  • Involucra la adopción de hábitos más saludables en la rutina cotidiana, como el cuidado de la piel, alimentación equilibrada, actividad física regular, un descanso adecuado, conectar con la naturaleza, conservar tiempos de aprendizaje y crecimiento personal.

  • También puedes incluir actividades placenteras, ya sea solo o acompañado, así como la posibilidad de pericias más elaboradas: un día de spa con masajes, tratamientos faciales y atenciones personalizadas.


Te animo a que consideres implementar alguno de estos métodos de autocuidado, sin importar cuán simple o elaborado sea. Lo importante es dar ese paso de amor propio para poder continuar sin dejar de ofrecer nuestra mejor versión a este mundo lleno de oportunidades.



Y es que dedicarnos tiempo formará parte de la construcción de esas bases sólidas que nos permitirán enfrentar los desafíos de la vida con más resiliencia y vitalidad.

¡Regálate ese tiempo para cuidarte y recargar energías!


Con cariño,

Kari


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