Frecuencia: sintonía de alta cocina
- AUNO PANAMÁ

- hace 19 horas
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De la mano de Felipe Milanés y Carlos Testino, este concepto irrumpe en Costa del Este como un vanguardista listening bar, donde la gastronomía contemporánea, el misticismo del fuego y la alta fidelidad musical convergen en un mismo latido

Por Dulce Pérez Colmenárez. Fotos por cortesía de la marca
Hay rincones que se descubren a través del oído antes de conquistar el gusto. Lugares con alma propia que nos invitan a cerrar los ojos, respirar el ambiente y dejarnos llevar por una melodía perfecta.
En esa fascinante intersección donde el sonido impecable abraza la genialidad culinaria, nace Frecuencia. El nuevo epicentro del buen vivir en el istmo no se define como un restaurante convencional ni como un bar común; constituye un estado mental, una energía sofisticada que envuelve los sentidos desde el primer instante.

Inspirado en el misticismo de los legendarios jazz kissa japoneses (esos templos asiáticos de devoción auditiva), este santuario adapta dicho espíritu a la calidez panameña para ofrecer un refugio donde la noche fluye bajo su propio compás.

Detrás de este hito se encuentra un binomio creativo que representa una auténtica revolución culinaria para la región. La genialidad irreverente del panameño Felipe Milanés, un maestro absoluto en el dominio del fuego, la técnica de la robata (parrilla japonesa) y el respeto devoto por el producto local, se entrelaza con la mente meticulosa del peruano Carlos Testino, un referente de la alta cocina contemporánea latinoamericana y un virtuoso en la conceptualización de propuestas con un marcado acento en la estética nipona y los pescados frescos.

Este dúo redefine las reglas del juego mediante una sinergia perfecta: Milanés aporta la intensidad rústica del carbón y el arraigo al territorio, mientras que Testino inyecta la sutil precisión técnica y la elegancia conceptual de la cocina internacional. ¡Juntos logran que cada porción emita una nota de genialidad irrepetible!
Un compás de sabores entre el fuego y la herencia nipona
La minuta diseñada por estos dos autores es un mapa dinámico de platos pequeños, bocados fríos y preparaciones calientes que invitan a compartir y explorar sin prisa. Cada propuesta funciona como un acorde intenso dentro del concierto de la noche. La experiencia inicia con el formidable Steak Tartar, una entrada precisa, fresca y repleta de carácter que marca la pauta de la velada.

El recorrido avanza hacia el Maguro Gota, una joya de atún impecable tratada con rigurosa maestría oriental cuyo equilibrio seduce desde el primer encuentro, seguido de la suavidad y texturas contemporáneas del Avocado Roll. El gran clímax de la velada corre por cuenta del jugoso Pork Belly, una pieza caramelizada a la perfección que demuestra el control absoluto que posee la casa sobre las brasas.
La barra de este espacio no es un elemento decorativo, sino que es la directora de la orquesta líquida. Su carta de coctelería (un balanceado catálogo entre recetas clásicas reinterpretadas y destilados de autor) se encuentra calibrada para seguir el pulso del sonido.
Cada trago responde con precisión a una emoción distinta, ya sea la calma, la intensidad, la euforia o la celebración. “Buscamos que el elixir sea parte de la canción, no un elemento aislado”, detalla el equipo de mixología, al cual le encanta renovar de manera constante su menú para mantener viva la sorpresa bajo una narrativa fluida que acompaña las melodías sin competir con ellas.

El refugio ideal para desconectar de la rutina
Frecuencia descifró una necesidad latente en Costa del Este: la urgencia de un escape elegante que permitiera ignorar las vicisitudes del tráfico vespertino. Así tomó forma su ya célebre After Office, un ritual diario que se desenvuelve de 5:00 p.m. a 7:00 p.m.
Durante este intervalo, el salón se transforma en el oasis predilecto para los profesionales del área, quienes acuden para disfrutar de bebidas insignia y opciones gastronómicas colectivas en una atmósfera diseñada para el relax genuino sin necesidad de abandonar el distrito financiero.

Este rincón con identidad propia demuestra que la cultura, el arte culinario y la acústica de alta fidelidad pueden coexistir en perfecta sincronía.
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Instagram: @frecuenciasoundbar








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