
PARA LOS FINES DEL ADULTO CONTEMPORÁNEO
Sra. D
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Esta temporada abre la puerta a escapar de la rutina y explorar escenarios donde la brisa, la música y la buena mesa se convierten en el centro de la experiencia. En Panamá, tres propuestas revelan universos distintos: la tradición argentina que celebra sabores memorables, la modernidad española que apuesta por la audacia y la sofisticación cosmopolita que convierte la ciudad en un espectáculo nocturno. Cada espacio guarda su propio encanto y todos comparten la capacidad de transformar una tarde cualquiera en un instante irrepetible
Por la Sra. D. Fotos por cortesía de las marcas mencionadas

Un verano culinario
El verano se dibuja como un mapa de rituales: tardes que se convierten en encuentros memorables, noches que se visten de lujo y momentos que se guardan como relatos encantadores de nuestra ciudad. Panamá se muestra como un destino donde cada rincón invita a descubrir nuevas formas de esnobismo, siempre con la autenticidad que caracteriza al adulto contemporáneo.
Así que prepárate, porque en esta edición te nombro tres imperdibles para que no solo salgas a comer o beber, sino a vivir experiencias que elevan lo cotidiano. Hablamos de un clásico que celebra la tradición con vinos y carnes gloriosas, un espacio atrevido que reinventa lo español con cócteles vibrantes, y una propuesta cosmopolita que regala panoramas urbanos junto con platos de autor.

Los Años Locos
Treinta años de historia sostienen este clásico argentino con dos terrazas emblemáticas: Costa del Este y San Francisco. La primera, bajo techo con vista residencial; la segunda, con ambientes diferenciados que van desde lo íntimo hasta lo abierto.
El malbec acompaña picadas que se vuelven ritual: empanadas de queso y cebolla, chorizo, carpaccio de carne, tiradito de cobia y parrillada con patacones o yuquitas. Para cenas relajadas, destacan el matambrito, el pescado al ajillo, las medias lunas de zapallo y la pasta con mariscos. Cada copa y plato evocan la calidez de una terraza propia.
Un plan perfecto se dibuja entre semana con amigos en la sección de los paraguas en San Francisco, donde las picadas y los tragos clásicos acompañan la conversación. Para el fin de semana, Costa del Este ofrece el escenario ideal: una cena de sábado con vino que se disfruta en pareja o con amistades, en un ambiente que combina calidez y sofisticación.

A Tope
Costa del Este recibe este español contemporáneo con terraza de techo retráctil y jornadas de música en vivo. La vibra urbana se mezcla con sabores atrevidos: croquetas, torreznos, huevos rotos con papas bravas y gambas con pan. Los arroces transportan al viejo continente con langostinos, curry verde de mar o pescado al mojo verde. La hamburguesa rompe esquemas y la tarta vasca cierra con dulzura.
Aquí todo se comparte al centro, acompañado de vinos poco convencionales y cócteles que sorprenden. Una cita perfecta para un jueves con amigos, disfrutando música en vivo con un gin tonic o una mezcalita junto con tapas memorables.
Azahar
La ciudad se despliega en un panorama único: Paitilla, la Av. Balboa, la bahía y el Casco Viejo con el cerro Ancón de fondo. La terraza moderna se ilumina de noche con platos que seducen: pan servido en gavetero, dátiles, crudos y sushi creativo como el aterciopelo o el terminator.
Las burbujas acompañan risottos memorables, conchiglioni de short rib ahumado y linguini de frutos del mar. El cierre perfecto llega con profiteroles y un licor digestivo de su amplia selección. ¡Una velada que brilla tanto como la ciudad misma!
Más allá de la gastronomía y las atmósferas, estos tres espacios revelan algo esencial: la capacidad de Panamá para reinventar su vida social con identidad propia. Los Años Locos, A Tope y Azahar no son simples destinos; son capítulos de una narrativa que coloca a nuestro país en el mapa de las capitales que saben transformar lo cotidiano en sofisticación.

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