
Lujo en la ciudad
Jana Balkova
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Luxury Expert
¡La estética dejó de pertenecer únicamente al armario! Hoy se desplaza hacia la mesa, donde el sabor, la forma y la emoción construyen un nuevo lenguaje
Por Jana Balkova. Fotos por @studioluisjose
Cuando la moda se sirve en un plato
En esta nueva era, moda, alta gastronomía y pastelería de autor convergen en un territorio donde cada detalle cuenta una historia y cada creación despierta una sensación distinta.
Para demostrar esta premisa (donde la sofisticación ya no habita únicamente en una prenda, sino que se traslada a la experiencia), me acerqué al reconocido chef panameño José Sáenz, cuya capacidad de transformar ingredientes en experiencias visuales y emocionales admiro con profundidad.
Su marca, La Crema y Nata, se convirtió en el punto de partida para inspirarme a diseñar una serie de outfits concebidos especialmente para esta edición; una visión que él interpretó de forma fantástica en creaciones culinarias que expanden el imaginario original.
Así nace el culinary design, un concepto creativo que prioriza el enfoque visual del vestuario (paleta, texturas y siluetas) para luego construir un exquisito perfil gastronómico. Y es que José, a diferencia de otros chefs, no inicia su proceso desde el sabor, sino desde la estética y la emoción visual que le transmite cada pieza.
A partir de esa impresión, construye creaciones de enorme fuerza narrativa, siempre ancladas en la identidad del concepto. Por eso afirmo, sin reservas, que su aproximación se acerca más a la de un diseñador o director creativo, lo que otorga a cada propuesta una personalidad profundamente editorial.
El resultado de esta fusión es un bello diálogo entre moda y gastronomía: dos universos que ahora conversan mediante formas, tonos y sensaciones, gracias a la magia de José para interpretar en sabores y estructuras mi selección de cuatro outfits.

La primera creación, llamada The Ballerina, se inspira en un conjunto rosado con corsé y tutú couture que expresa feminidad y ligereza. Se materializa a través de una tostada crujiente con mermelada de cebolla blanca y una esfera de foie gras en tonos powder pink. Las tejas de nabo evocan las capas etéreas del tutú, aportando refinamiento y un aire teatral.


En cambio, la Patata Brava toma como punto de partida un vestido negro bordado con destellos luminosos. El cilindro de papa confitada, relleno de una sedosa salsa brava y cubierto de tobiko negro con ajonjolí blanco, recrea pequeños brillos sobre una noche oscura. Esta propuesta fusiona el confort food con una elegancia couture que amplifica la inspiración original.
El Macaron Tapenade ofrece una lectura inesperada de un ícono francés. Su delicadeza visual contrasta con un corazón salado de aceitunas Kalamata, lo que crea un juego de tensiones que acentúa su carácter. La textura, inspirada en los tejidos del vestuario, aporta un aire arquitectónico y contemporáneo que oscila entre lo dulce en apariencia y lo intenso en sabor.


El universo candy culmina con la Mousse Choco 70%, un domo de chocolate oscuro cubierto de chocolate rosa sobre un sablé breton blush. Un brochazo rojo carmín atraviesa la pieza como un gesto de alta costura, lo cual transforma el postre en una composición escultórica y profundamente editorial.
Este sorprendente trabajo demuestra por qué las marcas de lujo y el sector del hospitality apuestan decididamente por las experiencias inmersivas. El consumidor contemporáneo ya no solo busca exclusividad, sino que anhela momentos capaces de activar sus sentidos y tejer una conexión emocional auténtica.
De esta forma, la mesa deja de funcionar como un simple escenario gastronómico para convertirse en una extensión del universo editorial, donde cada detalle sostiene una narrativa.
Porque hoy el lujo no solo se viste, ¡también se siente y se degusta!
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