CIAO Ragazzi: La dinastía que convirtió la nostalgia por Italia en alta cocina
Guiada por los valores inquebrantables de la familia, la emblemática firma gastronómica CIAO Ragazzi Group celebra más de una década de éxitos, consolidando un rincón de fe, arraigo y excelencia que educa paladares a través de recetas autóctonas y un profundo sentido humano

Por Dulce Pérez Colmenárez. Fotos por cortesía de la marca
Hay travesías que se trazan con el corazón y se consolidan en el fuego de una cocina. Historias donde los aromas a pan fresco y salsas de cocción lenta poseen la virtud de cruzar océanos para sembrar recuerdos en tierras lejanas.

La crónica de CIAO Ragazzi pertenece a este conmovedor universo de perseverancia. Érase una vez una estirpe italiana que tomó la valiente determinación de comenzar desde cero. Corrado, Rosa, sus hijas Giada y Sofía, junto con la inolvidable nonna Carmela, abandonaron sus paisajes natales con el firme propósito de edificar un porvenir próspero en Panamá. Arribaron al istmo con las maletas repletas de ilusiones, saberes heredados y una convicción inquebrantable: brindar gastronomía genuina, libre de atajos o concesiones comerciales.

El punto de partida de este viaje culinario se sitúa en 2014, fecha en la que inauguraron un modesto recinto en la zona de Clayton al lado de Giuseppe, sobrino de Rosa y diestro maestro pizzero. El espacio inicial lucía sencillo, pero desbordaba mística. Desde la primera jornada, los lugareños colmaron las mesas y la comunidad adoptó el establecimiento como propio. Su consigna fue diáfana desde el génesis: divulgar su cultura autóctona mediante el respeto absoluto hacia cada fórmula heredada.
Tres pilares sagrados: calidad, herencia y pasión

El éxito de la marca descansa sobre la firme resolución de salvaguardar la pureza culinaria de su tierra de origen. El proceso conllevó grandes desafíos; incontables comensales solicitaban modificaciones que alteraban la identidad de los platos tradicionales, pero los fundadores prefirieron conversar, instruir y revelar la mística detrás de cada fórmula. “La verdadera carbonara elude la crema de leche”, explicaban con paciencia infinita. Gracias a esa constancia, el público panameño asimiló que la herencia europea posee una sazón única e inimitable.
La minuta actual rinde tributo a este valioso legado familiar a través de insignias que conquistan paladares:
Carbonara Originale: una joya elaborada rigurosamente con guanciale, queso pecorino romano y yema de huevo, tal como dictan las leyes del buen comer.
Pizza Margherita DOP: de masa ligera, tomates San Marzano y mozzarella fresca, un clásico italiano de ejecución impecable.
Lasagna della Nonna Carmela: capas rebosantes de sabor que confieren un homenaje póstumo a la matriarca que marcó el rumbo de estos fogones.
Tiramisú della Casa: un postre sumamente cremoso y balanceado, confeccionado bajo la receta secreta que viajó intacta desde Europa.
Para escoltar la travesía, la barra ofrece elixires de notable frescura como el Spritz Ragazzi, una alternativa ligera y perfumada ideal para el brindis inicial; el Negroni della Famiglia, una propuesta intensa y fiel al temperamento clásico, y el Limoncello Casero, un destilado dulce elaborado bajo el método artesanal de la casa.
Un motor de superación que edifica comunidad

Las memorias de la firma también relatan episodios de arduo sacrificio. Durante las etapas iniciales, Clayton carecía de rutas óptimas de transporte, el perfil del cliente era complejo y la búsqueda de personal calificado constituía un reto mayúsculo.
En esos tiempos, los integrantes del clan asumían múltiples roles de forma simultánea: cocinaban, atendían las mesas, gestionaban los suministros y coordinaban los despachos, asumiendo con orgullo el trabajo que demandaba un equipo numeroso. Su tenacidad rindió frutos y hoy contemplan la obra con inmensa gratitud hacia sus aliados de camino.
Más allá del valor gourmet, el mayor logro de la empresa reside en su capacidad para transformar vidas. Numerosos miembros de su equipo humano iniciaron labores en puestos de asistencia o lavado de vajillas y, en la actualidad, se desempeñan como experimentados jefes de cocina o encargados de áreas estratégicas.

Facilitar el crecimiento de su capital humano representa el mayor galardón para esta respetable dinastía. Aquella quimera familiar surgida entre la nostalgia se erige en la actualidad como un referente de intercambio cultural de primer orden en Panamá; una prueba fehaciente de que la sofisticación culinaria triunfa cuando se fundamenta en el respeto, la mística y el amor.
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Instagram: @ciaoragazzigroup









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