El Abuelo Preferido: “No soy el influencer perfecto, sino un accidente VIP finamente controlado”
- AUNO PANAMÁ

- hace 2 días
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Con su lino impecable, su copa de vino siempre en la mano y una ironía que corta más fino que cualquier traje italiano, “El Abuelo Preferido” llega a Panamá para demostrar que el lujo también puede ser una maravillosa comedia. Ícono digital, aristócrata accidental y filósofo del sarcasmo, este influencer mexicano ha convertido la sátira en un estilo de vida y la irreverencia en su marca personal. En esta edición de Gente AUNO, revela su visión sobre el éxito, el amor, el dinero, la moda, los negocios y el arte de vivir sin pedir permiso

Por Dulce Pérez Colmenárez |
Si el privilegio tuviera una banda sonora, probablemente sonaría a jazz clásico interrumpido por una carcajada honesta. En un ecosistema digital saturado de poses milimétricamente calculadas, encontrarse con una personalidad que prefiere el descaro elegante por encima del protocolo es un auténtico oasis. Su presencia en la escena actual rompe el molde del creador de contenido convencional: no busca encajar en los estándares del éxito prefabricado, sino desmontar con maestría (y una buena dosis de humor negro) los mitos de la vida VIP.
“Dormir poco no te hace exitoso. Te hace feo y propenso a decisiones estúpidas”
Su hábitat natural es el green, la cabina de un helicóptero o cualquier coordenada donde la existencia se sienta cómoda, cara y ligeramente absurda; pero detrás del fenómeno viral, coexiste un hombre que entiende que el humor es la forma más pura de la inteligencia, que la sátira es un espejo social y que la vida (si no te ríes primero de ella) termina riéndose sola de ti.
“Nacer en una familia correcta es suerte. Aprender a no desperdiciar ese privilegio, eso sí es un trabajo”, evoca en una de sus máximas más compartidas. Y es justo desde esa deliciosa trinchera de fortuna, autoconciencia y humor negro donde ha edificado su imperio digital. Hoy aterriza en Panamá para observar, conversar, equivocarse con infinito estilo y, según sus propias palabras, “traer problemas, ¡sí!, pero sumamente entretenidas”.

Menos mito, más conciencia (y sin pedir permiso)
Aunque el algoritmo lo catalogue como el junior satírico que se burla de su propio estereotipo, él insiste en que su mayor logro no cotiza en la bolsa de los apellidos ni las herencias. “Lo más importante que he hecho es aprender a ser yo sin pedir tanto permiso”, afirma. Esa frase es la espina dorsal de su identidad. Su alter ego digital no es un invento de laboratorio, sino una versión magníficamente exagerada de sí mismo, un reflejo que expone lo ridículo, lo aspiracional y lo profundamente humano de la vida prémium.
“Lo elegante no es verte perfecto. Es no perder la compostura cuando todo se va al carajo”
En su bitácora cuenta con negocios brillantes, ideas pésimas, viajes espectaculares y decisiones ejecutivas que, admite entre risas, “terminaron siendo un boleto en clase ejecutiva directo a la pendejez”. Sin embargo, cada tropezón lo convirtió en un narrador más agudo, honesto y magnético; por eso, las marcas de lujo lo aman.
En un ecosistema digital donde todo parece ensayado con libreto, él es un caos fríamente controlado. “No soy el influencer perfecto. Soy más parecido a un accidente VIP”, confiesa. Las firmas top lo buscan porque no es predecible, no habla como un frío comunicado de prensa y no pretende ser perfecto. Su autenticidad vende porque en la era del “postureo”, el descaro elegante es oro puro.
Para muestra, su impecable diplomacia cuando una firma pretende pagarle con “canje de mercancía”: “Me encanta la marca, pero lamentablemente mi contador sigue insinuando cobrarme en dinero... Hasta hoy no me ha dejado pagarle con gorras”.

La agenda real y la claridad del éxito
Desde fuera, su vida parece un catálogo de lifestyle perfectamente curado; desde dentro, es una historia muy diferente. Hay jornadas de juntas directivas, días de rodaje, tardes de golf y momentos donde, confiesa, “no sé si estoy trabajando o solo pensando en trabajar con muy buena actitud”. Eso sí, el descanso no se negocia: “Dormir poco no te hace más exitoso. Te hace más irritable, más feo y más propenso a tomar decisiones de pobre con presupuesto de rico”.
“El dinero recién llegado es como el tequila: al principio te hace sentir más inteligente de lo que realmente eres; después vienen las consecuencias”
Y es que su perspectiva del éxito dista mucho de la obsesión moderna por las agendas llenas. “Conocí gente que trabaja catorce horas diarias y sigue igual de perdida, nada más… ¡cansada! Y también comparto con millonarios que juegan golf los miércoles. El éxito no se mide en horas; se calcula en claridad”.
Para él, trabajar demasiado a veces solo delata una falta de estrategia o el miedo a quedarse quieto. De hecho, si su vida fuera un caso de estudio financiero, tiene claro el título del libro: Padre rico, hijo curioso y contador preocupado, una dedicatoria a su eterna batalla por demostrarle a su equipo que la emoción sí puede ser una estrategia.
Esa misma honestidad rige su vestidor, donde marcas como Loro Piana, Brunello Cucinelli y Ralph Lauren conviven bajo la premisa del verdadero lujo silencioso: “Lo elegante no es verte perfecto. Más bien, lo distinguido es no perder la compostura cuando todo se empieza a ir a la chingada”. Jamás se pondría una playera con un logo “más grande que sus inseguridades”, pues defiende que el lujo consiste en que “el que sabe, sabe; y el que no sabe, no estorba”.
Su día a día tiene una banda sonora muy particular que delata su estado emocional. Si la noche es de fiesta, el hilo conductor lo llevan Frank Sinatra o Luis Miguel… hasta que la dignidad cede terreno y emerge Vicente Fernández. Si el tono es gris, resuena un José José nostálgico; y si es momento de romance, regresa “El Sol de México”, porque según él, “hay estándares mínimos de civilización”. ¿En el golf? Cualquier melodía que lo aleje de la oficina… o el silencio sepulcral que sigue a un mal tiro. “Eso también es música”, sentencia.

El Patrón y las cinco etapas del duelo financiero
Su relación con “El Patrón” (su padre) es parte de su mitología y de su filosofía de negocios. “Mi papá me dio algo mucho más valioso que el dinero: margen de error”. Ese colchón le permitió equivocarse sin desmoronarse y construir un criterio propio, aunque aclara que su progenitor aún posee la habilidad sobrenatural de detectar sus gastos innecesarios “a kilómetros de distancia”.
Describe con humor la sofisticada técnica psicológica de su padre al revisar los cortes mensuales de la tarjeta de crédito: “Primero ve el estado de cuenta. Luego guarda silencio. Después respira profundo. Luego me pregunta: ‘¿Compraste una isla?’”. Tras explicarle que eran botellas de vino o un viaje indispensable para su desarrollo personal, su padre vuelve a callar. “Creo que ya pasó por todas las etapas del duelo: negación, enojo, negociación, depresión... Actualmente, vive en la aceptación”.
De esos roces y tropiezos nació su madurez corporativa. Entendió que los peores tratos rara vez nacen de una mala hoja de Excel, sino de una pésima lectura humana. Por ello, sus consejos para un nuevo millonario son contundentes: no comprar nada durante los primeros seis meses porque “el dinero recién llegado es como el tequila: al principio te hace sentir más inteligente de lo que eres; después vienen las consecuencias”. En lugar de un Lamborghini amarillo, sugiere comprar tiempo, experiencias y libertad.

Alta aeronáutica, amor y el radar panameño
Para sortear el caos vial cotidiano, su recomendación técnica es el Bell 407: elegante, confiable y con presencia; pero fiel a su estilo irreverente, el verdadero toque de genialidad está en el nombre que eligió para su aeronave: ¡Que Trabaje La Bomba De Agua! “Me gusta la idea de subirme a un helicóptero con un nombre completamente absurdo. Hay demasiada gente tomándose demasiado en serio sus ostentaciones. Si no, el lujo se vuelve muy aburrido”.
Al hablar de la pasión, su postura es sorprendentemente aterrizada y madura, alejada de los fuegos artificiales de las redes: “El amor no es alguien que te acelera, sino que te permite bajar la velocidad”. ¿Su prototipo de pareja ideal hoy en día? “Mi esposa, y punto. Me gusta dormir tranquilo”.
De cara al futuro, su bucket list huye de los clichés: quiere pasar temporadas largas en rincones desconocidos, dominar otro idioma hasta el punto de pensar en él, escribir algo que sobreviva a su propia ausencia o, si tuviera que elegir un oficio mundano, ser profesor de historia para seguir viviendo de lo que más le fascina: las buenas historias.
“Nacer en una familia correcta es suerte. No desperdiciarla, eso sí es trabajo”
¿Qué busca “El Abuelo Preferido” en su particular desembarco en la capital del istmo, una coordenada que bien podría ser el King's Landing de los negocios latinos? No viene a dar guías turísticas ni a posar de experto. Viene a buscar comida real (sin presentaciones de PowerPoint), un bar donde la gente converse más de lo que graba y una noche con el potencial de empezar con la diplomacia de un Lannister y terminar de forma bastante cuestionable.
Panamá, a sus ojos, tiene el escenario perfecto para escribir una gran crónica con un margen de error generoso. Después de todo, los relatos siguen siendo la moneda social más poderosa del mundo.

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