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Valentín Alberto: El influencer más noble que acompaña cada creación de María Alejandra Riba

Entre aromas de “pollito”, paseos fashion y silencios que sanan, este hijoperro ha conquistado el corazón de su humana y el de miles de seguidores


Dulce Pérez Colmenárez. Fotos por Luis Gómez @gomezsufilm


En el mundo digital de María Alejandra Riba, chef creativa, amante del buen vestir y generadora de contenido con alma, hay una presencia que no necesita filtros ni guiones para brillar. Se llama Valentín Alberto, su hijoperro, su sombra más dulce, su inspiración cotidiana. Con él, cada jornada se transforma en un ritual de ternura, intuición y belleza emocional. Hoy, AUNO Panamá se adentra en la dinámica entrañable de esta dupla que respira autenticidad.


Valentín es, sin duda, el corazón de mi rutina. Tiene una energía tan noble que transforma cualquier día triste en un día hermoso”, confiesa María Alejandra con esa mezcla de sensibilidad y claridad que define su estilo. Por ello, no es raro que este perro guapo (¡realmente lo es!) aparezca de forma espontánea en sus creaciones, robando cámara con naturalidad y recordando que lo genuino siempre conecta.




Uno de los momentos más emotivos que María Alejandra ha vivido con él ocurrió durante una grabación. “Ese día, no me sentía bien, Valentín se acercó sigilosamente y se sentó a mi lado. En ese instante, entendí que no hacía falta fingir alegría ni perfección: su presencia me enseñaba que, a veces, solo estar es todo lo que se necesita”. Fue un instante de conexión profunda, donde el silencio se volvió lenguaje y las emociones se alinearon sin esfuerzo.


Valentín no solo acompaña, también inspira. Su personalidad es tan social como elegante, con un toque coqueto que lo hace irresistible. Si tuviera su propia cuenta de Instagram, su perfil diría: influencer de lifestyle y fashion, compartiendo tips de estilo, momentos de buen comer y, por supuesto, su amor por el “pollito”.


Otras de las sabidurías que le ha transmitido Valentín a María Alejandra es que el equilibrio entre la vida profesional y el tiempo de calidad no se mide en horas, sino en el simple hecho de estar presentes. Así que, cuando están juntos, María Alejandra se desvincula del mundo digital para adentrarse con lo esencial: jugar, acariciar, contemplar. “Él me enseña a bajar el ritmo y desconectar un poco”.




Gracias a esta relación sentimental tan profunda, Valentín ha aprendido a percibir los estados anímicos de su humana antes que ella misma. “Si hay nervios, él se calma. Si hay tristeza, se queda cerca. Él es mi mejor compañero emocional, tanto así que en mis terapias semanales siempre está a mi lado acompañándome”.


Este vínculo no solo transforma la rutina, también redefine el amor. “Les diría que es un sentimiento que transmuta. Tener una mascota no es solo cuidar, es compartir vida, rutinas, emociones y silencios”. De esta forma, Valentín le ha enseñado a María Alejandra a amar sin expectativas, crear desde lo auténtico y mirar el mundo con ojos más sensibles.

En cuanto a estilo, una de las áreas que más apasiona a María Alejandra, nos confiesa que Valentín no necesita vestirse para estar a la moda. “Para mí, ya él es lo suficientemente fashion”. Su pelaje lo hace sensible al calor, así que su única prenda es una correa elegante para pasear. Su belleza natural y su porte lo convierten en un ícono sin esfuerzo.


En la cocina, Valentín es un espectador curioso y un amante de los aromas. “Él siempre está a mis pies cuando cocino, queriendo comerse todo y oler, observando todo con curiosidad”. Aunque su estómago es delicado, María Alejandra le prepara, de vez en cuando, yogurt o pollo hervido con vegetales. “El aroma del pollo cocido lo enloquece. Cada vez que lo preparo se extraemociona”.


Si existiera un menú inspirado en él, sería sencillo, nutritivo y lleno de cariño. “La carta entera sería de pollo y mucho mango maduro, ¡literal¡, sus dos cosas favoritas. Si algo he aprendido de Valentín Alberto, es que lo auténtico siempre sabe mejor”.


Un día perfecto con él comienza con besos en la cama. “Es superconsentido y no podemos comenzar, ninguno de los dos, sin ese primer paso del día”. Luego, un paseo matutino, una siesta cerca de su humana mientras ella trabaja y, por la noche, otra caminata corta, su comida favorita y un rato de cariños antes de dormir.


Y, si algún día nace una línea de accesorios inspirada en él, ya tiene nombre: Tin Tin. “Sería una colección de ropa para niños y adultos que hagan matching”, porque todo lo que nazca de Valentín Alberto debe tener impreso el sello de lo genuino, amoroso y estéticamente significativo.


Por cierto, la relación entre Valentín y la pareja de María Alejandra, a quien llama cariñosamente “Cuco”, es otro capítulo de ternura. “Valentín y mi esposo tienen una conexión especial, se entienden sin palabras”. Ambos forman un equipo que respira armonía, humor y afecto. “Cuando los veo jugar o descansar juntos, siento que somos un pequeño team lleno de amor, respeto y momentos sencillos, pero fabulosos”.

 

Conoce más de esta dupla entrañable en Instagram:

 

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